Ayudar a crías de aves

En la primavera es frecuente que nos encontremos en los caminos, calles, parques o terrazas a algunas crías de especies de aves que cayeron del nido o que quedaron sin fuerzas en sus intentos por aprender a volar. Todavía son dependientes de sus padres y deben aprender a conseguir su alimento.

En ciudades podemos encontrarnos con crías de gorrión común y a las afueras podemos encontrar aves como vencejos, verdelores, mirlos, ...Y es importante saber cómo actuar.

 

 Lo primero que hay que tratar es de observar si están cerca sus padres, porque en tal caso no es un pollito abandonado. Si no vemos a sus padres no quiere decir que no estén pendientes, es sólo porque la presencia humana los aleja. Si ves al polluelo nervioso y reclamando es que los papás están cerca. Sácalos de una zona peligrosa (la carretra, un parque con nños, etc...) y déjalo un par de horas hasta volver para ver si sigue en el lugar o sus padres ya han ido a por él.  Si por el contrario, has vuelto al lugar después de un par de horas y el pollo sigue solo, puedes decidir adoptarlo o llevarlo a un Centro de Recuperación de aves, donde se ocuparán de él.

Los pollitos nidícolas  al nacer son totalmente dependientes de sus padres, por tanto, éstos deben alimentarlos, darlos calor y enseñarlos a alimentarse por sí solos hasta que puedan abandonar el nido definitivamente. Son los más difíciles de criar debido a todas las atenciones, numerosas y constantes, que hay que darles. Aves de este tipo son, por ejemplo, los gorriones, las rapaces, las golondrinas... Pollos nidífugos Estos pollos al nacer son capaces de escapar del nido, pero deben permanecer al lado de sus padres, a los que siguen a todas partes para aprender a conseguir el alimento. Son, por ejemplo, los patos, las perdices, los gansos... Aves Rapaces Puede darse el caso de que encuentres un pollo de ave rapaz: lechuzas, búhos, águilas, halcones, mochuelos, cernícalos... Esta clase de aves deben ser llevadas de inmediato a un Centro de Recuperación de aves para que se ocupen de ellas. Legalmente no se permite la tenencia de aves rapaces u otras aves protegidas, por lo que tienes que entregárselas a estos centros que son lugares legalmente capacitados para cuidarlas. Además, las atenciones que requieren son más rigurosas, ya que por regla general son carnívoras y necesitan una dieta basada en ratoncillos, topillos, pequeñas aves, ranas, peces... alimentos más difíciles de conseguir. Otra razón es que el alojamiento que precisan debe ser espacioso, muy tranquilo y cuando llega la hora de aprender a volar, necesitan un espacio aún más amplio. También hay que recordar que son aves mucho más grandes y más peligrosas que los gorriones, patos, golondrinas... Por tanto no lo olvides, si encuentras un ave rapaz, llévala de inmediato al centro más cercano, tanto si es un pollo como si está herida, ya que suelen ser especies protegidas y se está luchando por su supervivencia.

 

En el caso de los nidícolas su desarrollo es más rápido que el de las rapaces y a partir de una semana de vida ya puede observar lo que ocurre a su alrededor y aparece el instinto del miedo. Aletea, trepa al borde del nido, y es capaz de dejar éste en cualquier momento. Se acicala frecuentemente. Pía para pedir alimento. A partir de aquí ya desarrolla sus plumas de vuelo y tiene todo el cuerpo lleno de plumas. Poco a poco va perdiendo las boqueras.

Aproxiadamente a los 15 días comienza a salir del nido.

 Es un periodo en el que es difícil de alimentar, porque sólo acepta comida de sus padres.

A partir de la segunda quincena de vida comienza a socializar e intercambiar registros, y empieza a independizarse de sus padres.

 

Debemos tener cuidado de que el pollo no nos identifique como de su misma especie, esta es la famosa ´impronta´. Si deseamos verlos libres es importante que esto no ocurra, ya que copiará nuestras conductas, hábitos, etc...y no podremos liberarlos porque no se adaptarán a los códigos de su especie en libertad.

No dejes que los niños toqueteen al polluelo, si de verdad amas y quieres al animal desearás poder darle la vida en libertad que le corresponde. Reduce tu presencia junto a él, colócalo donde pueda ver a otros pájaros de su especie, colócale un espejo donde pueda ver la apariencia que tiene su especie, lo ideal es poder tenerlos en un espacio con otros pollitos huérfanos que estén recuperándose.

Aliméntalo con pinzas para no transmitirle olores, gérmenes, etc... Tócalo lo menos posible.

 

 Prepara un hogar adecuado La temperatura corporal. Uno de los primeros problemas que vas a encontrar al decidirte a adoptar a un pollo huérfano, es el mantenimiento de su temperatura corporal, sobre todo cuando son pollos muy jóvenes, ya que hasta la semana de edad no comienzan a regular su temperatura. Normalmente, al encontrártelo suele estar frío, débil, deshidratado, e incluso parecer que no tiene vida: usa tu propio calor como medida de urgencia tomándolo entre tus manos o acercándolo a tu cuerpo. Si el pollo es nidícola y está en la primera etapa de su vida, puedes ponerlo en un cuenco con el fondo cubierto de papel de cocina. Después, este "nido" debes colocarlo en una caja.

Puedes poner debajo de la caja una manta eléctrica, siempre a una intensidad moderada; usa bolsas de agua caliente, y si no tienes, utiliza botellas de agua llenas de agua caliente. No debes olvidar nunca: - Elevar la temperatura del pollo siempre poco a poco, no le provoques un cambio brusco. - Colocar la fuente de calor en un extremo de la caja, así permitirás que el pollo se aleje o acerque a ella según sus necesidades. Su espacio.

 

Cuando el polluelo comienza a aletear, debes ofrecerle un espacio más amplio, para que ejercite. Empiezan a salir del nido y a alimentarse por sí solos. Es muy importante que no coloques a estos pollos en jaulas convencionales para pájaros, ya que cuelan sus plumas por los barrotes y se estropean. Tampoco debes poner agua a su alcance hasta que no desarrolle las plumas, porque si cae dentro, se mojaría y se enfriaría: el agua que necesita irá incluida en el alimento hasta que pueda beber por sí solo. Si el pollito es nidífugo, el alojamiento debe ser semejante, pero en vez de un cuenco como nido, coloca un plumero o algo similar en el interior de una caja grande para que pueda cobijarse allí cuando quiera.

 

Procúrale  mucha tranquilidad. Es muy importante que le des un entorno muy tranquilo, que estén aislados, para que exclusivamente sean molestados cuando hay que limpiarlos o alimentarlos. El estrés es un grave problema que puede afectar mucho a tu polluelo, el ruido, el movimiento a su alrededor pueden provocárselo.

 

La alimentación: nada de pan y leche

Sería ideal informarse bien sobre el tipo de alimento que toma la especie de nuestro pollo, para imitar al máximo su dieta natural. Normalmente, lo pollos nidícolas requieren alimentos blandos con altos niveles de proteínas, vitaminas y calcio.

Estos son los alimentos base que podemos utilizar:

Pasta para aves insectívoras, pienso seco para cachorros de perro, pienso seco para gatos Deberás preparar una pasta de la siguiente manera: Elige uno de los alimentos base y echalo en una taza hasta llenar un tercio, lo mezclas con agua caliente, y así se crea una pasta homogénea. Debes añadir 3 ó 4 gotas de complejo vitamínico para aves. Añade media cucharadita de cáscara de huevo molida. Si sabes que tu pollo es insectívoro (que su dieta natural es a base de insectos), escoge dos de estos ingredientes y añade una cucharada de cada a la mezcla: potito de ternera para bebes, larva de mosquito, hígado o ternera cruda triturada. EN caso de que sea granívoro: Harina de avena, harina de maíz, manzana, pipas de girasol molidas, papillas de cereales, germen de trigo

 

La frecuencia con la que debes alimentarlo, es cada 30 minutos durante todo el día (por la noche no), y en cada toma debes darle raciones hasta que no pida más, que suele ser con 3 ó 4. Poco a poco alarga el espacio de tiempo entre las tomas hasta llegar a 1 hora. Limpia siempre los restos de comida que quedan en el pico del polluelo. En la segunda etapa debe comenzar a alimentarse solo, a picotear la comida, por lo que debes dejarlo en el suelo de la caja y hacerle ver que es de allí de donde la coges para alimentarlo. Ya debe saber comer solo. Puedes ir mezclando elementos de su dieta natural con la comida que le preparas: insectos (en el caso de que sea insectívoro), semillas (si es granívoro), frutas... Pueden comenzar a dar sus primeros pasos como cazadores proporcionándoles una agrupación de moscas y mosquitos que puedes conseguir colocando fruta podrida en un rincón de la caja. Entrenamiento para la suelta Para que el pollo tenga éxito en su liberación y sea capaz de sobrevivir después, no es suficiente alimentarlo, sino que también debes enseñarle a buscar el alimento y que haga ejercicio, sobre todo con las alas...

Es un proceso que tiene que durar unos 10 días y en el que hay que proporcionarle un lugar amplio para que pueda volar, de mayor o menor tamaño según la especie de la que se trate. Lo ideal es usar un voladero. El mejor lugar para construirlo, si puedes permitírtelo, es en una jaula exterior, como mínimo de 2 metros de ancho, largo y alto, en la que se colocan ramas, posaderos de distintos tipos, perchas...en diferentes posiciones y alturas. También ponle agua y un lugar donde esconderse y cobijarse.

Lo mejor es llevar al pollo a un Centro de Recuperación donde lo prepararán con cuidado para la liberación, que podrás llevarla a cabo tú mismo si así lo deseas cuando el ave esté preparada. La libertad La liberación del pollo es un momento que provoca grandes emociones. Tras una temporada cuidando de él, puedes sentir cariño hacia ese animal tan pequeño que te ha necesitado tanto. Sin embargo es muy importante que comprendas que el ave que has criado no es un animal de compañía, y si has puesto especial cuidado para que no se produzca el imprinting, le has enseñado a alimentarse, y le has permitido aprender a volar, el ave está totalmente preparada para la suelta y no debes privarle de su libertad por capricho. Le haces mucho más bien permitiéndole ir que reteniéndole.

El ave no puede estar con nosotros más de un mes, ya que iría disminuyendo su posibilidad de adaptarse al hábitat natural. Elige un lugar adecuado. Lo ideal sería liberarlo en el mismo lugar donde lo recogiste. Si esto no es posible, selecciona una zona de hábitat típico o apropiado para la especie de la que se trata, asegurándonos de que allí existen recursos alimenticios suficientes, que haya individuos de la misma, y donde no aparezcan amenazas para ésta.

 

Cuando el lugar elegido es desconocido para el ave, hay que prepararla para que lo reconozca. Para ello mete el ave en una caja pero que pueda ver el exterior, colócala en la zona para que se acostumbre un poco a ésta, y déjala allí al menos durante una hora. Después la abres, separándote tú de ella para que no intercedas en su campo de visión, y permanece alejado observando lo que pasa. Lo más normal es que el ave entre y salga de la caja para coger comida que tú has dejado dentro. Verás como se va alejando de ella poco a poco. Deberás volver a la zona en los días posteriores porque es raro que encuentre comida los primeros días, y tendrás que llevársela tú.

Elige un día cálido, y libera al ave a primera hora de la mañana, así tendrá tiempo de sobra para reconocer el lugar y encontrar alimento. 

 

Feliz ayuda al Reino Animal

 

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