Ansiedad humana y su efecto en los animales

Cada vez que abordo un tema cualquiera a razón del bienestar de los animales de familia, aquellos que comparten nuestra vida diaria como uno más, saco el tema de la responsabilidad que tenemos de hacernos cargo de nuestro estado personal. Solucionar situaciones, procesos dolorosos como enfermedades, pérdidas, conflictos familiares y personales, etc...porque nuestros compañeros animales, en un acto de gran generosidad, integran nuestro estado de sufrimiento y ellos lo somatizan en el aspecto conductual e incluso físico.

 

En esta entrada deseo hablar sobre los efectos de nuestra propia ansiedad sobre nuestros amados compañeros. 

La ansiedad es una respuesta de anticipación del organismo y es involuntaria, frente a estímulos  que pueden encontrarse en el exterior y que pueden suponer un peligro para nosotros: una catástrofe natural, un accidente, una acción amenazante, .... y que por tanto tiene como finalidad ponernos a salvo del peligro. Para ello predispone a nuestro cuerpo para huir o para atacar, cuyos síntomas son: palpitaciones a través de la elevación de la frecuencia cardíaca, se activa una respiración agitada, sudoración, nauseas o necesidad de ir al baño, sensación de entumencimiento, etc... Pero nuestro organismo tiene la misma respuesta de nuestro sistema nervioso cuando el estímulo procede de nuestro interior:  pensamientos, ideas, imágenes,..que percibimos como amenazas y peligros.  La respuesta fisiológica a un peligro externo es común a todos los animales humanos y animales no humanos, pero la respuesta a los pensamientos basados en conjeturas y la imaginación de que algo malo va a pasarnos pertenece únicamente a la especie humana.

  

 

 

Ser incapaz de disfrutar del presente, de escuchar nuestro cuerpo cuando nos avisa de que paremos, que nos tomemos un descanso, abandonarnos, pensar que nos vamos a morir, que no somos lo suficientemente buenos,...ocupar nuestra mente únicamente en el dolor y en la enfermedad, en lo injusto de que los demás tengan y yo no o que yo tenga y los demás no,....este estrés y estos pensamientos se dan únicamente en la especie humana. Por supuesto que los animales sienten dolor, tristeza, alegría, tienen sus preferencias, sus gustos y su opinión, pero esto no se basa en los rencores hacia el pasado ni en los miedos del futuro, están en el aquí y el ahora. Si le preguntásemos a un pájaro: ¿qué día es?- él respondería: ES HOY, y a la pregunta: ¿qué hora es?-él respondería ES AHORA.

 

El estrés de una ansiedad provocada por pensamientos negativos de miedo tiene efectos de bloqueo emocional, limitando la capacidad de vivir el presente y sufriendo una preocupación constante sin saber muy bien a qué. A nivel mental la ansiedad hace que sólo enfoques tu atención en lo negativo que ocurre a tu alrededor y de esa forma sólo te enfocas a vivir lo negativo. recordemos aquella afirmación del Maestro St.Germain: "Allí donde centras tu atención, allí estás tú. Aquello que piensas, eso eres tú." La ansiedad te impide SER lo que realmente ERES. ¿Alguna vez se ha conocido a un animal en estado de naturaleza que tenga miedos o crisis de identidad? Viven confiados y precavidos, en un estado de preparación desde el disfrute por ser quienes son. Nunca me he cruzado con una abeja que no le guste ser abeja ni con un conejo que esté esperando su jubilación.

 

 

¿Cómo afecta a nuestro compañero animal nuestro estado de ansiedad recurrente? Mi experiencia me ha mostrado que "depende": ¿Qué es el lo que te bloquea? ¿Qué activa tus patrones de reacción con estrés?Puede que tenga que ver con el sistema familiar, puede que sea falta de confianza en uno/a mismo/a o en el proceso de la vida. Falta de autoestima y de respeto,a no ser aceptado/a por los demás, una pareja, el miedo a estar solo/a, puede que sea una frustración en el trabajo, exceso de autoexigencia,...

 Ilustración de   Matthew Johnstones

Si llevamos el malestar que estas emociones producen como una persona hermética, sin compartir cómo sentimos, nuestro compañero animal puede somatizarlo con problemas de piel (pérdida de pelaje, alergias, descamación,...), si recurrentemente emitimos críticas y nos centramos únicamente en lo malo que ocurre a nuestro alrededor, sintiendo ira y rabia interna,los animales de familia suelen presentar síntomas de hiperactividad, sufrir diferentes percances e incluso derivar en afecciones hepáticas. Si nuestros cuadros de ansiedad se dan por un exceso de preocupación, cuidado y complacencia para los demás, nuestros compañeros pueden integrar en su rutina reacciones que reconocemos como agresividad: reactividad o fobias en perros, agresividad dirigida en gatos y en aves, tozudez en los caballos,.... y físicamente puede llegar a somatizar enfermedades crónicas de digestivo, gastritis, cólicos, etc... 

 

Resulta crucial tomar consciencia de nuestros miedos, aceptarlos y entenderlos aunque parezcan irracionales. Es importante tomar el control interno de nuestra vida dando importancia a los peligros reales y restando el poder a aquellos pensamientos derivados de los miedos, el victimismo o el juicio (ya sea hacia nosotros mismos/as o hacia los demás). Confiemos en la vida de manera inteligente, tal como nos enseña el resto de especies y soltemos las pesadas mochilas que ya no necesitamos, liberando de esta manera las grandes cargas que comparten nuestros amados animales de familia.

 

                                   "Hermano Animal, mi espejo del Alma,

                                       acepto el aprendizaje que tú me brindas"

                                   

         Lourdes Alarcón Zamora                                 

 

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